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El Poliamor

poliamor

La evolución de la humanidad, de su pensamiento y razonamiento, nos traen cada vez más cuestiones sobre la forma en la que están acordadas y construidas las cosas, y entre ellas surgen con fuerza preguntas sobre uno de los temas más interesantes para las personas: el amor y las relaciones.

Con cada vez más frecuencia las parejas se encuentran con muchos problemas y dudas sobre si su continuidad a largo plazo les proporcionará toda la felicidad que quieren sentir, o si, como algunos ya sospechan, el amor tradicional y las relaciones basadas en la monogamia y la fidelidad absoluta son unas bases que se tambalean ante ellos de tal manera que son los causantes de su infelicidad. Y es aquí, entre estos anhelos de buscar nuevas maneras de vivir el amor y relacionarse, donde apareció el denominado «poliamor«.

 

Qué es el poliamor

 

No podemos decir que este sea un concepto «nuevo», ni por asomo. Si tenemos que explicar lo que es el poliamor podríamos remontarnos hasta el paleolítico, ya que incluso allí ya se contemplaban las relaciones entre varios seres humanos sin tener que guardarse una fidelidad y exclusividad absoluta. Esto fue el detonante para que los estudios que ya advertían sobre el hecho de que las personas no estamos diseñadas para tener una única pareja sexual y afectiva, se completasen aún más y se diesen por válidos y contrastados a nivel científico.

Pero a nivel cultural ya es otra historia… Y es que dependiendo de justamente esto, el nivel cultural que tiene una sociedad o incluso un país, se aceptan más o menos este tipo de relaciones que se alejan del amor tradicional, siendo más aceptadas en los países con más cultura, y menos aceptadas y más criticadas o incluso «perseguidas» en los países que tienen menos nivel cultural y un sentimiento religioso más extremo o arraigado.

El poliamor es algo más honesto y consensuado que las antiguas creencias sobre el amor único y tradicional, en las que dos personas han de amarse, quererse y respetarse sin que puedan existir sentimientos hacia otras personas, y mucho menos relaciones. Pero si nos centramos en que el poliamor es entendido como la posibilidad de que los integrantes de una pareja puedan abrirse a nivel afectivo y sexual a otras personas, y es una posibilidad acordada y consensuada por ambos, con las mismas libertades y opciones para cada uno, es evidentemente una opción mucho más madura y a todas luces acertada.

La definición del poliamor es, según Fundéu – Fundación del Español Urgente, «cualquier relación afectiva, sexual e íntima establecida entre tres o más personas con el conocimiento y consentimiento de todos los implicados?, y viene a proponernos esta visión más abierta sobre la posibilidad de llegar a «querer y amar» a alguien más afuera de una pareja clásica y cerrada, independientemente eso sí de la orientación sexual de esa pareja.

Pero incluso se podría ir más allá, y darse cuenta de que no necesitamos sexo con una persona para establecer una relación poliamorosa con esa persona, sino que nos sentimos bien compartiendo momentos de amor con ella, así como con otra persona sí que pereferimos o sentimos que es el sexo y el deseo lo que nos hacen sentir bien, y no tanto los momentos más tiernos o amistosos. Todo está abierto, pero todo debe estar claro y bien explicado tanto a una parte como a las otras, es decir, a todas las implicadas.

Pero, ¿y si los sentimientos van cambiando? No hay ningún problema, por supuesto, ya que es perfectamente lógico que empecemos de una manera con una nueva persona y las cosas fluyan hacia otro tipo de relación diferente a la que teníamos en un principio.

Incluso en parejas con niños, el sistema de las relaciones poliamorosas son una salvación de la vida familiar, ya que de esta manera se consiguen evitar muchas rupturas y no se altera la paz del hogar, especialmente cuando en casa hay niños pequeños y todavía es muy pronto para que entiendan tanto que sus padres se separen de golpe, como la otra parte, entender que sus padres son capaces de «querer» a otras personas externas a ese hogar. Por lo tanto no hay ninguna necesidad de explicárselo todavía, como mínimo hasta que viésemos que no va a tener ya ningún impacto en su vida emocional y en su relación con los padres.

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La relación poliamorosa y sus diferencias con el resto

Habiendo visto la definición de lo que el poliamor significa en la teoría y en la práctica, podríamos hacer una especia de lista en la que expliquemos las diferencias que hay con una relación poliamorosa que se vive entre una pareja y más personas, y el resto de opciones que existen en el mundo de las parejas «no clásicas» o liberales, por así decirlo.  Poliamoris contempla todas estas formas de poliamor y amor libre.

Diferencia entre infidelidad y relación poliamorosa

La principal diferencia entra las parejas que practican el poliamor y las que practican las infidelidades y el adulterio, es que en el poliamor todo está claro y explicado desde el principio, con quién salimos o con quién nos acostamos. Mientras que la infidelidad es todo lo contrario, se engaña y se ocultan la relaciones con las otras personas, tratando de mantenerlas en secreto con el pensamiento de que así no se dañará a la otra parte de la pareja. Y en ocasiones funciona, ya sea por comodidad y aceptación, o por puro pasotismo de una de las partes.

 

¿Relación abierta o relación poliamorosa?

Aunque son dos de los términos que más se acercan en el mundo de las prácticas entre parejas liberales, la diferencia entre una relación abierta y una relación poliamorosa, es que en una relación abierta no se explica en absoluto con quién vas, con quién sales o con quién tienes sexo. Explicárselo a la otra parte no es un punto que haya que cumplir, por lo que realmente no se llega a tener la confianza y sinceridad que sí se demuestra en una relación poliamorosa.

 

Swingers y Poliamor

La diferencia entre las personas que practican el poliamor y los swingers, es que aunque en ambos casos se ha hablado el hecho y la posibilidad de salir y conocer a más personas, en el caso de los swingers no se permiten quedadas continuadas y repetidas con los mismos individuos, sino simplemente se practica el cambio de parejas, por un día o por una noche, y todos los integrantes de ese intercambio están de acuerdo en ello. Normalmente no se va a repetir, y aunque es fácil que las personas que van a locales de swingers se vuelvan a ver, tampoco es habitual que se acepten esas repeticiones.

En cambio en el poliamor se pueden establecer relaciones afectivas, sexuales o del tipo que sean, sin tener en cuenta el tiempo que se prolonguen ni la repetición o periodicidad de estas. Simplemente todo tiene que estar hablado y acordado, para que todas las partes de la relación poliamorosa lo sepan y lo acepten.

 

Diferencia entre el poliamor y la poligamia

La práctica de la poligamia, aunque algunas personas puedan confundirla con la de las relaciones poliamorosas, está totalmente alejada de esta y no tiene realmente mucho que ver, por no decir que iría totalmente en contra de su filosofía. Porque el principal rasgo que tiene una relación de poligamia, es que es únicamente uno de los integrantes de la pareja el que tiene derecho a tener relaciones con otras personas.

Por poner un ejemplo fácil de entender, sería el caso de las culturas en las que se le permite al hombre casarse con más de una mujer, o tener varias relaciones con otras personas. Pero el poliamor es totalmente distinto a esto, ya que en el poliamor lo que se promueve es que ambas partes de la pareja tengan las mismas libertades, pero que se lo cuenten todo y que queden de acuerdo en lo que se permite y no se permite hacer, y también con quién lo hacen.

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Tipos de poliamor

 

Existen varios tipos de relaciones poliamorosas, porque la práctica del poliamor, si algo tiene, es que todo tiene que estar explicado y bien consensuado entre todos sus integrantes. Es por ello que, aunque es una de las prácticas más maduras y sinceras a las que podemos llegar en pareja, hay varios tipos de poliamor y vamos a tratar de poner luz sobre el asunto.

 

El poliamor jerárquico

Se podría decir que este tipo de poliamor es el que más se asemeja a las relaciones tradicionales que conocemos en nuestras culturas, o como mínimo en los países de occidente, puesto que, aunque entran más personas en juego, siempre hay una jerarquía muy marcada que tiene por encima de todo a la pareja principal, la que ha acordado entrar en esto del poliamor entre ambos.

 

Esa relación principal es siempre la que más intensidad y peso tiene ante el resto, y las decisiones que se toman con respecto a las personas externas a la pareja que entran en las relaciones poliamorosas, quedas siempre supeditadas a que la pareja principal esté de acuerdo en admitirlas y que nadie resulte ni dañado ni disconforme con cualquier mínimo detalle.
El poliamor jerárquico es, por tanto, el tipo de relación poliamorosa más consensuada y que más cuida a la pareja.

 

La polifidelidad

En este caso, aunque todo se parece un poco al anterior sistema del poliamor jerárquico, las relaciones basadas en la polifidelidad lo que tienen es un círculo, lo amplio o lo estrecho que la pareja decida, en el que hay otras personas con las que pueden mantener relaciones amorosas y sexuales, pero que una vez establecido ese círculo, no puede entrar nadie más en él.

En el caso del poliamor jerárquico, las parejas pueden pedirse no llegar a algo más con personas de fuera, ajenas a su hogar o a su jerarquía de pareja, pero en el caso de la polifidelidad, las parejas se permiten sentir y hacer todo lo que les toque y dejarse llevar por las relaciones con las personas que están dentro de ese círculo preestablecido, hasta donde sus caminos fluyan y les lleven, sin vetos por parte de la otra parte de la pareja ni nada por el estilo.

Es por ello un punto un poquito más complejo de aprender a aceptar o que requiere un poquito más de madurez y de consenso en la pareja, pero en realidad no es tan diferente de enfocar si lo comparamos con el poliamor jerárquico.

tipos poliamor

 

¿Qué es la anarquía relacional?

 

Si llegar al punto de saber llevar una relación poliamorosa es complicado para algunas personas, para llegar al de la anarquía relacional se requiere aún mucha más experiencia y conocimiento de uno mismo. Evidentemente, no son la misma cosa.
La anarquía relacional es la manera de definir un sistema de relaciones poliamorosas en las que no hay nada establecido de antemano, y en la que dentro de un grupo que puede crecer o menguar como se quiera, se deja que todo vaya fluyendo entre los distintos individuos hasta ver dónde les lleva el amor o el irse conociendo, de manera en la que no existe diferencia jerárquica entre un «amante» o un «amigo»… o ni siquiera con un «novio».

Todas las relaciones y las posibilidades están abiertas, y no hay una jerarquía preestablecida para definirlas o para ponerles normas que haya que cumplir de mutuo acuerdo. Simplemente los que practican la anarquía relacional, se van dejando llevar hasta que todo fluya, se pare o siga, sin dejar de hacer caso a la intensidad de sus vínculos ni a hacia donde fluctúan.

El poliamor, la solución a muchos problemas de parejas clásicas

En definitiva, el poliamor es una opción muy interesante, con la que seguramente muchas parejas que tienen una convivencia estupenda y armoniosa, pero que simplemente necesitan algo más en sus relaciones afectivas, no romperían para siempre, sino que podrían seguir viviendo juntas.

Pero llegar a ese nivel de madurez y aceptación de la realidad, y sobre todo llegar a ser capaces de pasar por encima de las tradiciones y del tabú que supone para muchos el que entre otra persona en la vida amorosa de una pareja, requiere un nivel muy grande de sinceridad y confianza para hablarlo. Confianza en uno mismo y también en la propia pareja. Y eso es algo a lo que muchos no han llegado todavía, o que simplemente no saben cómo abordar esta conversación con la otra parte en cuestión… Cuando probablemente hablar de ello sea la solución a sus problemas.

Como os decíamos al principio, el poliamor no es algo nuevo, no es nada innovador y no es ningún remedio rápido, ya que requiere trabajarlo y establecer unas normas con las que todas las personas implicadas se sientan agusto… pero si lleva miles de años entre nosotros, aunque no se «presuma» en público de ello, es porque funciona y porque los que lo practican son mucho más felices que los que no encuentran remedio a sus problemas de pareja.

Así que ¡larga vida al poliamor!